He estado reflexionando sobre lo que significa pasar por un estado de ansiedad y caer en una depresión. Yo he pasado por momentos de ansiedad y aún a veces los paso, pero son momentos, y es debido a los problemas que paso y que no faltan. Ahora soy consciente de la causa, y aunque el problema persista, la ansiedad se me pasa pronto, porque mi fe en Cristo me sostiene. Hay problemas que no tenemos fuerzas ni sabiduría para resolver y sólo por fe tenemos la esperanza de salir con bien.
La fe vence la ansiedad y en consecuencia vence la depresión. Eso lo sé por experiencia, porque hace muchos años caí en una profunda depresión a causa de las dificultades económicas y laborales que estaba pasando. Entonces puse mi fe en lo que dice el evangelio de S. Mateo, capítulo 6, versículo 26:
26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?
Cambió mi forma de ser y de pensar en un proceso largo. Empezó a irme mejor y debido a una gran inquietud espiritual llegué a la iglesia evangélica en que estoy desde hace cerca de veinte años. Antes había sido católico, pero el catolicismo no me daba respuesta a mi inquietud espiritual.
Bueno, este es mi testimonio personal. Cada persona pasa por sus circunstancias y en Cristo hallé la sabiduría y cobré las fuerzas que necesitaba y necesito y necesitaré siempre.
Ruego a Dios que usted también halle en Cristo la sabiduría y la fortaleza que necesita.
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